Félix Romeo ayudó en la selección y corrección de los textos en “Ella, yo y los demonios”. De hecho fue Félix Romeo quien me convenció para darle ese título. Además de presentar el libro conmigo en la Biblioteca de Aragón.

No puedo menos que agradecer aquí su apoyo incondicional. Recuerdo con mucho cariño su entusiasmo por mi proyecto y las reuniones para discutir los textos, que tenían lugar en algún café por la tarde, tras el cual Félix cogía el autobús que lo llevaba a cumplir su condena por insumisión en la cárcel de Torrero. Fue un intelectual devoto a sus convicciones, además de un caballero, y para mí un gran placer haberlo conocido.