Vamos daos

—25 canciones de amor—

Vamos daos portada

En perpleja reacción, un hombre pronuncia en voz alta su opinión sobre las letras de las canciones de amor que escucha (y triunfan) en la radio: “Son una mierda”, estima.

“Yo, como esas, escribo veinte o treinta en una tarde”, apuesta.

La apuesta es lanzada al aire, contra nadie en particular y contra el mundo entero en general: Un, dos, tres, canción otra vez…

Pídelo rápido y seguro…








PRÓLOGO (25 canciones de amor)

Este libro es el resultado de un experimento.

Yo siempre he sido de la opinión, y así la he expresado en diversas plazas, de que las letras de las canciones de amor (que se escuchan en las cadenas de radio más populares en España, con sus grandes listas, etcétera) eran, y son, una mierda.

Cuando no he expresado esta opinión en una plaza, ha sido en un pub (tras unas copas de más). Y se me ha escuchado apostar (contra nadie en particular y contra el mundo en general) que para escribir esas canciones de amor, yo podía escribir veinte o treinta de ellas en una tarde.

La apuesta aumentaba el número hasta cincuenta o cien canciones de amor en una tarde, según el número de copas que un servidor llevara en el cuerpo esa noche.

A veces, el karma le permite a uno enfrentarse con sus propias apuestas. En este caso, fue con el grupo de literatura del Instituto Nacional Irlandés para la Creatividad Literaria en Español (INICLE), que dirijo.

Nombré la apuesta en alto en una de las tertulias y, como consecuencia, me vi obligado a ser consecuente.

Así que organicé una sesión con el grupo de literatura, que tuvo lugar el ocho de mayo de 2021. El reto era escribir el mayor número de canciones de amor posibles en una hora. Era la primera vez que hacíamos algo así. Ellos y yo.

En una hora no da tiempo para revisar nada. El objetivo no era pulir el material, solo la cantidad escrita. Al final, determinamos premiar la producción en palabras, no en canciones; para acomodar a los participantes que prefirieran escribir canciones más largas.

También acordamos, para ser justos, que no valía repetir el estribillo, o los coros, dos o tres veces por canción. Esto suponía “copiar y pegar” y estaba prohibido. Si alguien lo hacía, las repeticiones no valdrían en el recuento.

Este libro es el resultado personal de ese experimento que, por otro lado, había sido una apuesta (¿contra el mundo?) verbalizada muchas veces en ambientes poco iluminados.

Este libro prueba que se pueden escribir veinticinco canciones en una hora (¡una chica del grupo escribió treinta!). Quizá se puedan escribir hasta cien en una tarde… ¡Lo intentaremos otro día!

Cantautores del amor en español: ¡Contactad con nosotros para vuestro siguiente proyecto, os haremos un barato!

Nota sobre el texto

Este libro ha sido escrito en una hora (de reloj de cuarzo o similar).

Solo se ha revisado la ortografía, la gramática (sin cambiar el sentido de ninguna frase) y los signos de puntuación.

Estas correcciones se han hecho, desde mi punto de vista, por una cuestión básica de respeto al lector. Como el músico que afina el instrumento entre canción y canción.

El único cambio al texto original que me he permitido ha sido repetir los estribillos, o coros, de algunas canciones (incluyendo los “Ouoooooooooos”). Lo he hecho para esta publicación, por darle a las canciones esa forma, o estructura, que hace que las reconozcamos como canciones.

Una vez dicho esto, no hay una sola palabra en este libro que no fuera escrita en la hora en la que transcurrió el experimento y ninguna frase ha sido modificada en modo alguno.

Podría haber revisado y retocado los textos para que las canciones tuvieran más sentido.

Podría haber cambiado el orden en que fueron escritas para que fluyeran mejor, por temas o por tono.

Podría haber escuchado el consejo: no se debe nunca publicar sin revisar y corregir. Un ejercicio de taller de literatura no debería ser publicado porque: ¿Qué autor en su sano juicio (¡exacto!) publicaría sus textos sin revisarlos…?

Podría haber seleccionado lo que más me gustaba y guardármelo para usarlo en otros textos.

Podría haberme ido de copas y haber celebrado el amor de otra manera: olvidándolo.

Pero no he hecho nada de eso.

Porque creo que hay un valor palpable, a veces inestimable, en cómo salen las cosas de nuestras cabezas “en bruto”, cuando no las filtramos con la lógica ni las juzgamos (con frecuencia duramente) en revisiones infinitas.

La lógica y los juzgados de la mente son, en mi modesta opinión, los grandes enemigos de la creatividad, nuestros saboteadores internos que juegan, por puro placer, a hacernos dudar sobre lo que acabamos de crear.

La mayoría de las veces los consumidores, tanto de literatura como de otras formas de arte, nos vemos privados de esa primera forma que tuvieron las obras: manuscritos, bocetos, primeros acordes, etcétera.

Este tipo de material “en bruto”, es una experiencia diferente, más rara… a la que no estamos tan acostumbrados como lectores. Como decía la canción de Lagartija Nick:

Es tan raro,
tan extraño,
tan difícil.

A veces falso,
y otras tan real.
A veces raro
y otras tan vulgar.

Por supuesto que no defiendo que este material “en bruto” sea mejor (ni peor) que el producto final que pudiera salir del mismo (después de pensarlo y juzgarlo mucho). Quizá, como la mayoría de las letras de las canciones de amor que ponen en la radio, sea también una mierda.

Pero es una mierda diferente.

Y, a veces, hay que probar lo diferente.

Espero que os guste.


POR FIN PODEMOS ESCUCHAR ALGUNA DE LAS CANCIONES:

#1 Trampolín

#2 Viaje espacial 1

#2 Viaje espacial 2

#2 Viaje espacial 3

#2 Viaje espacial 4

#2 Viaje espacial 5

#2 Viaje espacial 6

#5 Eres increíble

#5 Eres increíble 2

#7 ¿Me dejas salir con los amigos?

#8 Eres mía

#20 Me has amenazado

#21 No me respetas

#23 Tocas en un grupo

#23 Tocas en un grupo 2

Muchas gracias a todas las personas que han ayudado a la producción de este libro; en especial, por sus correcciones e inestimables observaciones, a:
Esther Balsa



Editado por Ediciones INICLE e impreso por LLARdigital.